Teusa: Técnicas de restauración de edificios

Restauración Patrimonio

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Ferrería de Igartza
Beasain, Gipuzkoa

Demolición de muros de mampostería de espesor variable, excavación de zanjas en terrenos compactos y relleno y extendido con tierras de préstamo. Entibación de muros y micropilotaje. Levantado de mampostería ordinaria y de fábrica de sillería en piedra caliza, incluso formación de huecos y su carpintería. Para cubierta, vigas de madera de roble tratado y recuperado, forjado tradicional formado por viguetas de madera y entrevigado con tablas de roble y cubrición con teja cerámica curva envejecida

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Técnicas de restauración empleadas

  • Revestimientos Cerámicos
  • Desmontajes, apeos y derribos controlados
  • Mirador de madera
  • Carpinteria de aluminio

Historia

Construcción: Siglo XV

El resurgir de Igartza en el siglo XV hay que relacionarlo, entre otros motivos, con la producción tradicional de hierro. Poner en marcha un ingenio del tipo de la ferrería constituyó una exhibición de poder por parte de los Señores y Señoras de Igartza: fue necesario construir la ferrería, arreglarla continuamente y alimentarla sin parar. Mediante la ferrería, Igartza consiguió ampliar su red social; además, se introdujo así en otra red mayor existente en torno al hierro, red que se expandía a niveles internacionales. A todo esto hay que sumar el beneficio económico que, en algunas épocas, proporcionó el negocio del hierro.

En los siglos XV y XVI la madera fue el componente principal de la ferrería: presa, canal, antepara, rodeznos, ejes... No nos debe sorprender, por tanto, que el fuego incendiara todo en ocasiones. Aún y todo, las reedificaciones seguían bajo la responsabilidad de los carpinteros, sin ir más lejos, así ocurre con la de 1596. De todas maneras, la piedra va ganado protagonismo. En la década de 1620, por ejemplo, fue un cantero el encargado de renovar los canales. Más significativa resulta la nueva presa levantada en 1687. Fue trabajo de cinco canteros, por encargo de Pedro Idiakez, cabeza visible de Igartza. Las condiciones de esta novedosa presa, así como las garantías que se requerían a los constructores, quedaron puntillosamente recogidas por escrito. En lo básico, esta presa es la misma que se demolió en 1982. Bajo la dirección del maestro Francisco Ibero, la ferrería fue completamente renovada en 1782. El edificio en su totalidad fue levantado nuevo, incluyendo el tejado, la maquinaria, toda la herramienta y también otros elementos auxiliares como la carbonera. En este trabajo renovador, hay que destacar la profundidad con la que se dotó a los desagües; efectivamente, una mayor altura suponía una mayor fuerza y, en definitiva, una mayor capacidad de producción.

Este intento por mejorar la técnica de trabajo viene a hablarnos del declive de estas ferrerías. Las mejoras no fueron suficientes para recuperar su competitividad. Por un lado, porque en el siglo XIX se impone un ciclo de guerras; por otro, porque los Altos Hornos arrinconan para siempre a las ferrerías. Aunque al convertirse en auxiliar de las labores productivas de la Fábrica Hierros de San Martin de Urbieta se abre una pequeña esperanza para Igartza, ésta no se alargó mucho. A finales del siglo XIX las partes que componen esta ferrería estaban alquiladas como almacenes. En 1920, en cambio, son ya todos los elementos aprovechables (escorias, madera,...) los que se reciclan o venden. Finalmente, la reconversión llega también al edificio principal de la ferrería; así, la ampliación efectuada por la empresa Indar en 1957-59, utilizó de soporte su pared.