Teusa: Técnicas de restauración de edificios

Rehabilitación de Edificios y Mantenimiento Industrial

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Iparraldeko 5
Hondarribia, Gipuzkoa

Los trabajos de restauración consistieron en el tratamiento de las fábricas históricas de piedra natural arenisca, la restauración de los paramentos enfoscados, así como la aplicación de tratamientos protectores en enfoscados, piedra y carpinterías de madera. Se consolidaron el esquinero de sillería de piedra arenisca, así como algunos paños de mampostería. A los muros de cierre se les aplicó un tratamiento anticapilaridad por elctroosmosis.

Galería de imágenes

Técnicas de restauración empleadas

  • Reparación de raseos
  • Revestimientos Cerámicos
  • Desmontajes, apeos y derribos controlados
  • Cubierta de Pizarra

Historia

Construcción: Siglo XVII

Hondarribia ha sido a lo largo de su historia escenario de importantes acontecimientos. Su ubicación estratégica, su importancia como plaza fuerte con el desarrollo de sus sistemas defensivos confieren a esta villa, y posteriormente ciudad, un carácter excepcional.

La construcción de Hondarribia se relaciona con el control del paso del Bidasoa, límite fronterizo del reino castellano desde 1200, destinándose gran cantidad de recursos hasta el punto de convertirla en plaza militar destacada. En el casco de Hondarribia, por tanto, la evolución urbanística ha estado condicionada a las murallas, tanto en época medieval como en época moderna.

Esta plaza se hallaba defendida por el lado del Este con el río Bidasoa y brazo de mar que entra por él llegando, originalmente, a bañar sus muros. El puerto de esta ciudad, situado fuera del perímetro amurallado, es el primero en territorio guipuzcoano, su nombre antiguo era Asturiaga, según se ve en la carta puebla de 1203. Las primitivas murallas fueron reparadas por mandato de los Reyes Católicos, ampliándose y perfeccionándose en tiempos del emperador Carlos V.

Su historia está jalonada de sucesivas reconstrucciones generalizadas de su caserío propiciadas por hechos desgraciados: los incendios de 1461 y 1498 -del que solo se salvaron 9 casas- y los diversos asedios a que fue sometida. De entre éstos últimos los que mayor destrucción acarrearon fueron los de 1521, 1638, 1719 -en el que desaparecieron un buen número de casas del sector occidental, incluso manzanas enteras- y 1794, trayendo consigo este último la destrucción de sus fortificaciones y la pérdida definitiva de su condición de plaza fuerte.